VENECIA.- Amor, humor y horror son los tres ejes en torno de los que gira "Balada triste de trompeta", la tragedia grotesca con la que el director español Alex de la Iglesia hace méritos en el Festival de Venecia para acariciar el León de Oro.
"El amor conduce inexorablemente al horror y la única manera de impedirlo es por medio del humor", comentó De la Iglesia acerca de su película. La tiene un prólogo durante la Guerra Civil española y se desarrolla en los estertores del franquismo.
"El único humor que funciona es el que se sabe peligroso y todo lo interesante en la vida tiene como condición necesaria de posibilidad un lado siniestro", añadió el cineasta. Y así se entiende además a los dos protagonistas, dos payasos (Antonio de la Torre y Carlos Areces) que luchan por el amor de una mujer, la trapecista del circo (Carolina Bang).
Es, dijo De la Iglesia (Bilbao, 1965), una historia de amor situada en un ambiente de guerra. "Así me sentía yo en 73, con una sensación de pesadilla a mi alrededor que no entiendo. La gente salta por los aires, hay revoluciones, miro por la ventana de mi casa y veo la gente correr perseguida por la Policía. Vivo como una situación prebélica incomprensible. Y luego una sensación soterrada de violencia, de violencia continua", sostuvo. De allí el carácter tan personal de la realización.
De una canción
"Balada triste de trompeta" debe su título a una canción de Raphael. Es la deriva en ocasiones delirante de dos modos de entender la vida, que bien puede leerse como una metáfora de las dos Españas, en la que además el cineasta repasa los recuerdos de toda la generación que vivió la transición por medio de múltiples imágenes de archivo. Mezcladas, ofrecen unos títulos de crédito geniales, aderezados con la impactante música compuesta por Roque Baños e inspirada en la tradición de la Semana Santa.
Exorcismo
Algunas imágenes podrían herir sentimientos, pero De la Iglesia afirma que su intención no es absoluto la de ofender. "Pretendo excitar y sobre todo vender una idea, que es que la ira y el ansia de venganza conducen inexorablemente a la destrucción", recalcó.
Para De la Iglesia esta película ha sido una suerte de exorcismo, una manera de encontrarse con un pasado e intentar recuperarlo a través de la tragicomedia para exorcizarlo.
"Balada triste de trompeta" es una película oscura, excesiva, furiosa, apabullante, disparatada, grotesca, divertida y sobre todo una arriesgada y suicida lectura propuesta en la que el artista vomita su visión sobre el pasado reciente de España. "Es la película que más he pensado. No pretendo hacer cine intelectual, pero no creo que sea una película poco reflexiva", deslizó el autor de "El día de la bestia" y "La comunidad".
La película, que el lunes se proyectó por primera vez en la Mostra, celebró su día grande con los parabienes de la prensa española y las espadas en alto, listas para lidiar con la crítica especializada, que parecía bastante atónita, a medio camino entre la incredulidad y el apabullamiento. Algo está claro: va dar mucho que hablar; creará bandos y dividirá familias. (DPA-Especial)
"El amor conduce inexorablemente al horror y la única manera de impedirlo es por medio del humor", comentó De la Iglesia acerca de su película. La tiene un prólogo durante la Guerra Civil española y se desarrolla en los estertores del franquismo.
"El único humor que funciona es el que se sabe peligroso y todo lo interesante en la vida tiene como condición necesaria de posibilidad un lado siniestro", añadió el cineasta. Y así se entiende además a los dos protagonistas, dos payasos (Antonio de la Torre y Carlos Areces) que luchan por el amor de una mujer, la trapecista del circo (Carolina Bang).
Es, dijo De la Iglesia (Bilbao, 1965), una historia de amor situada en un ambiente de guerra. "Así me sentía yo en 73, con una sensación de pesadilla a mi alrededor que no entiendo. La gente salta por los aires, hay revoluciones, miro por la ventana de mi casa y veo la gente correr perseguida por la Policía. Vivo como una situación prebélica incomprensible. Y luego una sensación soterrada de violencia, de violencia continua", sostuvo. De allí el carácter tan personal de la realización.
De una canción
"Balada triste de trompeta" debe su título a una canción de Raphael. Es la deriva en ocasiones delirante de dos modos de entender la vida, que bien puede leerse como una metáfora de las dos Españas, en la que además el cineasta repasa los recuerdos de toda la generación que vivió la transición por medio de múltiples imágenes de archivo. Mezcladas, ofrecen unos títulos de crédito geniales, aderezados con la impactante música compuesta por Roque Baños e inspirada en la tradición de la Semana Santa.
Exorcismo
Algunas imágenes podrían herir sentimientos, pero De la Iglesia afirma que su intención no es absoluto la de ofender. "Pretendo excitar y sobre todo vender una idea, que es que la ira y el ansia de venganza conducen inexorablemente a la destrucción", recalcó.
Para De la Iglesia esta película ha sido una suerte de exorcismo, una manera de encontrarse con un pasado e intentar recuperarlo a través de la tragicomedia para exorcizarlo.
"Balada triste de trompeta" es una película oscura, excesiva, furiosa, apabullante, disparatada, grotesca, divertida y sobre todo una arriesgada y suicida lectura propuesta en la que el artista vomita su visión sobre el pasado reciente de España. "Es la película que más he pensado. No pretendo hacer cine intelectual, pero no creo que sea una película poco reflexiva", deslizó el autor de "El día de la bestia" y "La comunidad".
La película, que el lunes se proyectó por primera vez en la Mostra, celebró su día grande con los parabienes de la prensa española y las espadas en alto, listas para lidiar con la crítica especializada, que parecía bastante atónita, a medio camino entre la incredulidad y el apabullamiento. Algo está claro: va dar mucho que hablar; creará bandos y dividirá familias. (DPA-Especial)